septiembre 30, 2026
8 min de lectura

Mantenimiento preventivo del vehículo para el permiso B: comprobaciones esenciales antes de circular

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1. Sistema de lubricación: el aceite, sangre del motor

El sistema de lubricación es el encargado de reducir la fricción entre las piezas móviles del motor, creando una película de aceite que evita el desgaste prematuro. Sin una lubricación adecuada, las piezas metálicas rozarían entre sí, generando un calor extremo que podría fundir el motor en cuestión de minutos. Los componentes principales de este sistema son el cárter, donde se almacena el aceite; la bomba de aceite, que lo distribuye; y el filtro, que retiene las impurezas.

Para mantenerlo en buen estado, debes verificar el nivel de aceite con el motor frío y el vehículo en una superficie plana. Usa la varilla medidora para comprobar que el nivel esté entre las marcas de mínimo y máximo. Es crucial utilizar el mismo tipo de aceite que ya tiene el motor y reemplazar tanto el filtro como el aceite según las indicaciones del fabricante. Un testigo de aceite encendido en el panel, un humo azulado en el escape o una presión anómala en el manómetro son señales claras de una avería inminente. Recuerda llevar el aceite usado a un punto limpio para su reciclaje.

2. Sistema de refrigeración: controlando la temperatura

El sistema de refrigeración mantiene el motor en su temperatura óptima de funcionamiento, que suele estar entre los 90 y 100 grados centígrados. Está compuesto por el vaso de expansión, la bomba de agua, el termostato, el radiador y el ventilador. Si el motor se calienta demasiado, puede sufrir daños graves como la deformación de la culata o la rotura de la junta. Por el contrario, una temperatura demasiado baja aumenta el consumo de combustible y el desgaste.

La comprobación del nivel de líquido refrigerante debe hacerse siempre en frío para evitar quemaduras graves. Nunca abras el tapón del radiador cuando el motor esté caliente, ya que el líquido está a presión y puede salir disparado. No uses agua del grifo, ya que contiene minerales que pueden corroer el sistema; utiliza siempre líquido refrigerante con anticongelante. Se recomienda sustituir este líquido cada dos años o según las especificaciones del fabricante.

2.1. Averías frecuentes en la refrigeración

Las averías más comunes en este sistema son fáciles de identificar si sabes qué buscar. Un motor que se calienta repetidamente puede deberse a un termostato que se queda cerrado, una correa de la bomba de agua rota o un radiador obstruido. En estos casos, la solución es acudir al taller para una revisión profesional y evitar daños mayores.

Otro síntoma grave es la aparición de humo blanco en el escape acompañado de una pérdida constante de refrigerante. Esto suele indicar que la junta de culata está dañada, lo que permite que el líquido refrigerante se mezcle con el aceite o entre en los cilindros. Esta reparación es urgente y debe ser realizada por un mecánico cualificado, ya que ignorarlo puede dejar el motor inservible.

Síntoma Causa probable Solución recomendada
Motor se calienta demasiado Termostato cerrado, correa rota o radiador obstruido Acudir al taller para revisión
Humo blanco y pérdida de refrigerante Junta de culata dañada Reparación urgente en taller
Ventilador no funciona Fusible fundido o motor del ventilador averiado Revisar fusibles y reemplazar si es necesario

3. Sistema eléctrico: batería, carga y arranque

El sistema eléctrico del vehículo se divide en tres subsistemas principales: la batería, el sistema de carga y el sistema de arranque. La batería proporciona la energía necesaria para arrancar el motor y alimentar los sistemas electrónicos cuando el motor está apagado. En las baterías no selladas, debes revisar el nivel de electrolito y añadir agua destilada si es necesario. Mantener los bornes limpios y untados con vaselina evita la sulfatación y asegura una buena conducción eléctrica.

El sistema de carga, compuesto por el alternador, se encarga de recargar la batería mientras el motor está en marcha. Si el testigo de la batería se enciende en el panel de instrumentos, indica un problema de carga, como una correa del alternador suelta o rota. En cuanto al sistema de arranque, utiliza el motor de arranque para poner en marcha el vehículo. No insistas en el arranque durante más de 20 segundos seguidos, especialmente en invierno, ya que podrías sobrecalentar el motor de arranque o agotar la batería.

3.1. Consejos para el cuidado de la batería

Para alargar la vida útil de la batería, evita dejar las luces o la radio encendidas con el motor apagado durante largos periodos. En climas fríos, el rendimiento de la batería disminuye, por lo que es recomendable realizar arranques cortos y evitar el uso excesivo de la calefacción y los desempañadores antes de poner el motor en marcha. Si el vehículo va a estar parado durante varias semanas, desconecta la batería o utiliza un mantenedor de carga.

Si el motor no arranca y el sistema de arranque solo hace un clic, es probable que la batería esté descargada o que haya superado su vida útil, que suele ser de entre tres y cinco años. En ese caso, puedes intentar arrancar el vehículo con pinzas y la ayuda de otro coche, pero si el problema se repite, es hora de reemplazar la batería. Recuerda que las baterías viejas deben reciclarse en puntos de recogida autorizados, no tirarse a la basura.

4. Sistema de transmisión: embrague, caja de cambios y diferencial

El sistema de transmisión es el encargado de llevar la potencia del motor a las ruedas motrices. Está compuesto por el embrague, la caja de cambios, el árbol de transmisión, el diferencial y los palieres. El embrague permite conectar y desconectar el motor de la transmisión para cambiar de marcha. Si al acelerar notas que el motor gira pero el coche no avanza, el embrague podría estar patinando o desgastado, lo que requiere una sustitución en el taller.

La caja de cambios selecciona la marcha adecuada en cada momento para optimizar el rendimiento del motor. Si al cambiar de marcha notas que cuesta o hace ruido, puede deberse a una falta de aceite en la caja, conocido como valvulina. El diferencial, por su parte, permite que las ruedas giren a diferentes velocidades en las curvas. Para un uso correcto, evita mantener el pie apoyado en el pedal del embrague mientras conduces, pisa el embrague a fondo al cambiar de marcha y no apoyes la mano en la palanca de cambios, ya que esto puede desgastar los sincronizadores.

4.1. Tipos de tracción y su mantenimiento

Los vehículos pueden ser de tracción delantera, donde las ruedas motrices son las delanteras; de propulsión trasera, donde son las traseras; o de tracción total, donde las cuatro ruedas son motrices, como en los vehículos 4×4. Cada tipo tiene sus propias necesidades de mantenimiento. En los vehículos de tracción delantera, los palieres y los fuelles de las juntas homocinéticas deben revisarse periódicamente para detectar fugas de grasa o roturas.

En los vehículos de propulsión trasera, el diferencial trasero debe tener el nivel de aceite adecuado. La falta de lubricación en estos componentes puede provocar ruidos metálicos y un desgaste acelerado. Realiza una revisión visual de los fuelles de los palieres cada vez que cambies el aceite del motor, ya que una rotura puede dejar entrar suciedad y agua, dañando las juntas de forma irreversible.

5. Sistema de dirección y suspensión: control y estabilidad

El sistema de dirección permite al conductor dirigir el vehículo y seguir la trayectoria deseada. La dirección asistida, ya sea hidráulica o eléctrica, reduce el esfuerzo necesario para girar el volante, especialmente a bajas velocidades. Si notas que la dirección se vuelve demasiado dura o demasiado floja, puede ser señal de un problema en la bomba de la dirección asistida, falta de líquido o una fuga en el sistema. Revisa el nivel del líquido de dirección y acude al taller si el problema persiste.

El sistema de suspensión, compuesto por los amortiguadores, los muelles y las barras estabilizadoras, es el encargado de mantener la estabilidad del vehículo y absorber las irregularidades del terreno. Si la amortiguación está en malas condiciones, al frenar la parte trasera del vehículo se levantará excesivamente, reduciendo la adherencia de las ruedas traseras. También puede provocar una oscilación de las luces que deslumbre a otros conductores y un mayor desgaste de los neumáticos. Realiza una prueba de balanceo: si el coche sigue oscilando después de pasar un badén, los amortiguadores necesitan ser reemplazados.

6. Equipamiento obligatorio y elementos de emergencia actualizados a 2026

La normativa de tráfico exige que todos los vehículos lleven cierto equipamiento de seguridad y emergencia. Para turismos y vehículos mixtos de hasta 3.500 kg, desde 2026 es obligatorio llevar una baliza V-16 conectada homologada, que ha sustituido a los dos triángulos de preseñalización. Además, sigue siendo obligatorio el chaleco reflectante homologado y una rueda de repuesto o un kit de reparación de neumáticos. La baliza V-16 se coloca sobre el vehículo y emite una luz amarilla intermitente visible a larga distancia, además de conectarse a una plataforma para alertar a otros conductores.

Para vehículos industriales de más de 3.500 kg, los requisitos son más estrictos: deben llevar dos balizas V-16 o dos triángulos (aunque se recomienda la baliza), chaleco reflectante y un extintor de clase adecuada al tamaño del vehículo. El chaleco reflectante debe ser de color amarillo o rojo anaranjado, estar homologado y usarse antes de salir del vehículo en vías interurbanas. Recuerda que estos elementos no son solo un requisito legal, sino que pueden salvar tu vida en caso de emergencia.

7. Mantenimiento preventivo y señales de advertencia

Realizar un mantenimiento preventivo regular es la mejor forma de evitar averías costosas y accidentes. Revisa periódicamente los neumáticos, incluyendo la presión y la profundidad del dibujo, que no debe ser inferior a 1,6 mm. Los frenos deben ser revisados cada 20.000 kilómetros o al notar cualquier pérdida de eficacia, ruidos o vibraciones. Las luces, los limpiaparabrisas y el nivel del líquido de frenos también forman parte de las comprobaciones esenciales antes de un viaje largo.

Los humos del escape son un indicador clave del estado del motor. El humo blanco es normal, especialmente en frío. El humo azulado indica que se está quemando aceite, lo que puede deberse a segmentos desgastados o válvulas con fugas. El humo negro señala una mala puesta a punto del motor, un filtro de aire sucio o un exceso de combustible en la mezcla. Cualquier cambio en el color o la cantidad de humo debe ser investigado para evitar daños mayores y reducir la contaminación.

8. Conclusiones para conductores sin conocimientos técnicos

El mantenimiento preventivo de tu vehículo no es complicado, pero requiere atención y constancia. Las comprobaciones básicas que puedes hacer tú mismo incluyen verificar el nivel de aceite y refrigerante, revisar la presión de los neumáticos y asegurarte de que todas las luces funcionan. Estas tareas no te llevarán más de diez minutos y pueden evitar que te quedes tirado en la carretera o sufras un accidente por un fallo mecánico. Si enciendes el motor y ves un testigo de advertencia en el panel, no lo ignores; consulta el manual del vehículo o acude a un taller.

Recuerda que el equipamiento de emergencia obligatorio desde 2026 incluye la baliza V-16 conectada, el chaleco reflectante y una rueda de repuesto o kit de reparación. Lleva siempre estos elementos en el coche y aprende a usarlos antes de una emergencia. Si no te sientes seguro realizando algunas comprobaciones, acude a un mecánico de confianza para una revisión completa al menos una vez al año o antes de un viaje largo. La inversión en mantenimiento es mucho menor que el coste de una reparación grave.

9. Conclusiones para técnicos y conductores avanzados

Para conductores con conocimientos técnicos, el mantenimiento preventivo debe incluir la monitorización de parámetros avanzados como la viscosidad del aceite, el estado de las bujías y la compresión del motor. La utilización de aceites sintéticos de alta calidad puede alargar los intervalos de cambio, pero siempre respetando las especificaciones del fabricante. En los sistemas de refrigeración, presta atención a la concentración de anticongelante, que debe ser del 50% para proteger contra la congelación y la corrosión. El uso de agua destilada en lugar de agua del grifo es obligatorio para evitar la formación de depósitos calcáreos en el radiador y el bloque motor.

En el sistema eléctrico, la medición de la tensión de la batería en reposo (debe ser superior a 12,4 voltios) y la corriente de fuga (inferior a 50 mA) puede anticipar problemas de autodescarga. Los sistemas de dirección y suspensión requieren una revisión más profunda: verifica el juego de las rótulas, el estado de los silentblocks y la alineación de la dirección. Un vehículo que se desvía hacia un lado al soltar el volante necesita una alineación y un equilibrado, además de una revisión de los neumáticos. La ITV es un control básico, pero el verdadero mantenimiento preventivo es el que haces tú mismo con regularidad, conociendo los límites y las señales que te da tu vehículo.

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Si buscas aumentar tus conocimientos sobre cómo superar el examen práctico, te recomendamos leer nuestro post sobre estrategias de aprendizaje activo para superar el examen teórico del permiso B.

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